lunes, 14 de septiembre de 2015

Recuerdos de una caída

Él se mostraba totalmente decidido, el miedo no era un obstáculo, sabía que la caída lo mataría rápidamente. Levantó la vista pero además de una enorme luna y las estrellas no vio nada más.
 El edificio tenía doce pisos los cuales recorrió dos veces, en ningún momento usó las escaleras sentía que tenía que conocer el edificio, si no, no podría hacerlo. Un viento agresivo lo quiso empujar al vacío pero se pudo mantener firme, le había costado mucho tomar la decisión de hacerlo, no iba a permitir que nada le sacara el lujo de elegir cuando iba a hacerlo, ni siquiera la naturaleza misma.
Miró sin ver para la derecha y entonces sintió las gotas de lluvia que caían en diagonal golpeteando su cara pero no lo hacían con fuerza más bien le daba la sensación que le daría una caricia, sonrió como quien siente la lluvia por primera vez en su vida, solo que él esta vez estaba sintiendo la última. Avanzó un pié dejándolo suspendido, pasaron unos segundos y se inclinó hacia adelante iniciando así su caída.

Piso 12
El vértigo inundó todo su cuerpo, en su abdomen nació un leve frío. Éstos tan solo duraron un segundo pues como no tenía miedo no sentía la presión del mismo.

Piso 11
Dudó de su religión, toda su vida estuvo dedicada al cuidado de los demás y todo error que había cometido había hecho lo imposible para enmendarlo pero recordó un sermón de un cura en el que dijo “El hombre que desperdicia el regalo de la vida dado por Dios no tendrá lugar en el paraíso” ¿Será eso verdad? ¿Dejará Dios de lado a alguien que hizo todo lo posible para ayudar?

Piso 10
Una lágrima se deslizó por su cara, no supo distinguir si era una lágrima de tristeza o si era creación de la velocidad de la caída. Aún sin poder llegar a distinguir el origen de la misma cerró los ojos para evitar que se escape otra, no lo hizo ni muy fuerte ni muy despacio, sino lo justo y necesario.

Piso 9
No dudó nunca de su elección, pero lo que si lo desconcertó era que no podía acordarse en qué momento lo había decidido ¿Cuál había sido su detonante? ¿Había muerto un ser querido o tal vez había sido víctima de un desamor?... no, él sabía que no era nada de eso, recordaba que era un cliché, pero no podía recordar cuál de todos era.

Piso 8
Se escuchó un grito ahogado perteneciente a una mujer que sin ningún tipo de razón en especial alzó la vista para encontrarse con un hombre cayendo, quiso sacar su celular para llamar a emergencias pero su brazo, por el estado de shock, no reaccionó. Después de todo llamara o no el final de el hombre iba a ser completamente el mismo.

Piso 7
Desplegó los brazos hacia los costados como su fueran alas y por primera vez notó el zumbido del viento en los oídos

Piso 6
Abrió los ojos repentinamente, se había acordado cual había sido si detonante cliché, no podía escribir. Su escritura en otro tiempo lo había llevado a lo alto en la literatura, llevaba publicados seis libros uno mejor que el otro, pero no escribía por fama ni por fortuna, lo hacía para poder escapar de la realidad que lo avasallaba en el día a día, la escritura era su válvula de escape y ahora que no podía escapar de ella se vio monstruosamente superado e indefenso.

Piso 5
Surgió de sí una carcajada insonora que solo él era capaz de escuchar, recordó el momento donde comprendió la naturaleza del acto que estaba realizando, de lo fugaz que resultaba su vida a la historia y de cómo posiblemente sea noticia por unas semanas y después tan solo un puñado de personas se acordaría de él.

Piso 4
Volvió a cerrar los ojos pero en lugar de la esperada oscuridad se encontró con un vacío blanco que parecía ser infinito, en lugar de turbar su mente ese inexorable vacío lo tranquilizó, como si lo estuviera preparando para lo que venía a continuación.

Piso 3
La tranquilidad del vacío blanco fue sustituida poco a poco por imágenes de las caras de familiares y amigos, personas que sufrirían su muerte, pero tenían que entenderlo, no era que él no quisiera vivir, sino que simplemente no era capaz de hacerlo


Piso 2
Vio a la muerte cayendo con él, sosteniéndole la mano, haciéndole compañía, no podía asegurar si lo que estaba viendo era producto de su imaginación o si de verdad ella estaba allí.

Piso 1
Ella sonrió y para sorpresa de él no fue la esperada sonría fría y burlona que pensaba que tenía, no, su sonrisa era una triste, como si la idea de tener que llevárselo con ella le produjera una fuerte congoja.

Vereda
Había abandonado este mundo, pero había entrado en otro infinitamente más grande e inexplorado que el nuestro, el de los recuerdos, allí no se podías asegurar si las cosas eran verdad o no pues todo lo que lo habitaba estaba moldeado de recuerdos que poseían las personas y esos recuerdos pueden ser tanto específicos y exactos como pobres e inciertos.

Alma
Estaba muerto, lo sabía y no presentaba pena alguna por su propia muerte, lo único que lamentaba era haber sido separado de su cuerpo ¿Dónde lo habían enterrado? Una persona al morir pierde todo recuerdo de quien era o cómo era. Quiso verse una vez mas entes de partir por completo, sabía que tenía que apurare antes de que los recuerdos se esfumaran, todavía recordaba que había sido un hombre así que decidió ir al cementerio.              

       Buscaba los restos de su humanidad, albergados en ese lúgubre sitio, y al ver en varias tumbas para ver si todavía era capaz de reconocerse encontró varios cadáveres que estaban muy lejos de haber sido humanos alguna vez. Se comenzó preguntar si alguna de esas deformidades había sido él en vida, pero sus dudas quedaron disipadas en el momento que empezó a descender.

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